Por Fernando Serra, socio del CIHF, con la colaboración del también socio Jorge Gallego
El “Nene”, tal era el apodo por como se lo conoció siempre, llegó a ser uno de los más brillantes artilleros que dio el fútbol argentino. El 4 de junio de 2026 falleció a los 91 años y dejó su impronta como goleador. Y, por qué no también, como personaje mediático y polémico al mismo tiempo.
Hizo su debut profesional en la Primera de San Lorenzo, club con el que más se identificó, el 15 de noviembre de 1953 a los 18 años, en el Parque Independencia ante Newell’s Old Boys de Rosario por la 29º fecha del torneo de ese año. Una semana después, en oportunidad de la última fecha, frente a Banfield, anotó sus primeros dos goles en el 4 a 0 de ese domingo.
En 1954 participó poco del elenco titular alternando con la reserva, y aun así se codeó otras 4 veces con la red rival, asomando prematuramente su estirpe de goleador infalible. Ya para el año siguiente se consolidó entre los 11 que habitualmente salieron a la cancha y no dejó nunca más la delantera “azulgrana”. Los años que siguieron lo tuvieron como un baluarte que alcanzó a liderar la tabla de goleadores de los torneos argentinos por cuatro temporadas consecutivas: 1958, 1959, 1960 y 1961.
En 1959 logró su primer título con San Lorenzo, quien ganó holgadamente el campeonato de ese año, compartiendo la delantera con Héctor Facundo, Omar H. García, Miguel A. Ruiz y Norberto Boggio, avanzada conocida como “Los Pistoleros”. Al año siguiente se comenzó a disputar la Copa de Campeones (hoy Copa Libertadores) y formó parte del plantel de “El Ciclón”, primer participante argentino de ese certamen.
En 1963, y tras algunas desavenencias con la dirigencia, fue transferido a Boca Juniors. Allí llegó a disputar la Copa Libertadores otra vez, incluso llegando a la final y siendo derrotado por el Santos de Pelé. Su carrera siguió en el Club Nacional de Montevideo hasta que en 1966 regresó a la Argentina para jugar en Banfield por dos años. Sin mucho éxito en el cuadro del sur, emigró otra vez al exterior, esta vez al fútbol brasileño, donde pasó por el Bangú de Río de Janeiro y el Esporte Clube Bahía.
En 1972, y con casi 37 años, regresó al club que lo vio nacer: San Lorenzo. Tuvo la chance de jugar 28 partidos en la temporada, año en que se consagró bicampeón al obtener el Metropolitano y Nacional con Juan C. Lorenzo de entrenador, en un equipo que solo perdió tres partidos entre los dos torneos.
Esta fue su última etapa como jugador profesional, aunque tuvo un regreso fugaz en 1977 jugando para Banfield de San Pedro y en 1978, en la Primera D de aquel año, vistiendo la camiseta de San Miguel, equipo que debutaba en los torneos de AFA.
Como entrenador tuvo algunas chances en clubes del ascenso y en Vélez Sarsfield en 1976 pero sin mayor trascendencia, alejándose definitivamente del ambiente del fútbol.
Es para destacar su participación en las Copas del Mundo, épocas no tan felices de la Selección como las actuales, y sin tener la mochila de candidatos, pero siempre con planteles de grandes figuras locales. Formó parte de la delegación que jugó el Mundial de 1958 en Suecia pero sin llegar a disputar ninguno de los tres encuentros de esa Copa. En el Mundial de 1962 en Chile, fue titular en los dos primeros partidos, convirtiendo su único gol en la derrota contra Inglaterra.
Su larga vida incluyó mucha participación televisiva que le valió notoriedad y también muchos enemigos. De estilo filoso y con opiniones sin cassette, se ganó un lugar muy controvertido.
En San Lorenzo convirtió 206 goles, siendo aún hoy, el máximo anotador del club de Boedo. En sus inicios llegó a compartir plantel con otras glorias del club como Oscar Basso, Mierko Blazina, Oscar Silva y hasta el mismo René Pontoni.
Nació en Buenos Aires el 4 de mayo de 1935.
Goles convertidos:
San Lorenzo: 206
Boca Juniors: 14
Nacional (Montevideo): 25
Banfield: 19
Bangú: 7
E.C. Bahía: 48
Selección Nacional: 21
