En Polonia, ganaba Argentina; en Argentina, se producía el golpe 

por José Miguel Güidi, socio del CIHF.

Agradecimientos a Oscar Barnade, Hugo Pécora, Raúl Ramírez, Jorge Gallego y María Paz Güidi Laiseca.

El miércoles 24 de marzo de 1976, unas horas después del golpe de estado en nuestro país, la selección nacional ganaba su segundo partido en una gira europea.

Cuatro días después del debut en el viejo continente, el rival era Polonia en Chorzow. Atrás había quedado el triunfo ante la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) 1 a 0 (gol de Kempes) en la nieve de Kiev (actual capital de Ucrania), con un destacado Hugo Gatti, de pantalón largo y gorro de lana para apaciguar el frío. Los polacos traían como antecedente inmediato el tercer puesto en la Copa del Mundo de 1974 y al goleador del certamen, Grzegorz Lato (7 goles). El local se puso en ventaja con el gol olímpico de Kmiecik (11′ ST) pero la Argentina lo dio vuelta con los tantos de Héctor Scotta (17′ ST) y René Houseman (24′ ST). El contexto futbolístico resulta clave para entender, especialmente para las generaciones jóvenes, ya que ganar dos partidos seguidos en Europa era algo inusual para una selección que intentaba crecer pero aún carecía de laureles mundiales.

Argentina salió a la cancha con Gatti; Tarantini, Olguín, Killer, Carrascosa; Trobbiani (Ardiles), Gallego, Bochini; Scotta (Houseman), Luque y Kempes. El local alistó a Buzynski; Szymanowski (Rudi), Gorgon, Zmuda, Wawroski; Omikiewiez, Deyna, Boniek (Kupiewicz); Lato (Beninger), Szarmach (Hanna), Kmiecik. “Ese día no me olvido más. Estábamos merendando y José María Muñoz nos dijo que se había producido un golpe de estado en la Argentina, pero que nos quedáramos tranquilos”, contaba Ricardo Bochini en un libro sobre la selección nacional, editado por ‘Clarín’. El teléfono era la única vía de contacto y cuando las comunicaciones lo permitían, aunque para el propio Bochini ni siquiera esa posibilidad era viable: “Mi familia vivía en Zárate y no teníamos teléfono, así que mucho no podía hacer. Estaba muy enfocado en lo futbolístico y me lo tomé con calma”.

Las imágenes del triunfo argentino -el partido se jugó por la tarde de nuestro país- fueron las únicas que emitió la televisión argentina, luego del anuncio del golpe de estado, por parte de la Junta Militar, en horas de la mañana. Héctor Scotta era una de las figuras de la Argentina y traía en su currículum los 60 goles que había marcado en toda la temporada ’75 (récord aún vigente para un año calendario); el ‘Gringo’ expresaba en una nota evocativa del diario ‘La Nación’ que “…teníamos mucho miedo a todo, a lo que fuera, a una guerra civil por ejemplo”. El recordado Leopoldo Luque, en el mismo artículo mencionado, contaba: “Aunque éramos apasionados por el fútbol y estábamos enfocados en el objetivo del Mundial, en los partidos siguientes nos costó un poco concentrarnos” y recordaba dos imágenes bien diferentes: “Cuando nos fuimos a Europa había un gobierno democrático y fueron a despedirnos hasta políticos; al volver, Ezeiza parecía una película de guerra, con el aeropuerto lleno de soldados armados”.

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