Goleadores de antes: Arsenio Erico
Lo llamaron “El trampolín de América”, porque nadie saltaba como él. El poeta francés Paul Morand, viéndolo jugar una vez dijo: “Es Nijinsky…”, porque su plasticidad le recordaba al gran bailarín ruso. Y hasta en un poema, Cátulo Castillo lo bautizó “Ángel alado”. Por Ricardo Gorosito (Buenos Aires, Argentina), socio del CIHF. Nota escrita en…
