por Tadeo Lercari, socio del CIHF
El 3 de julio de 1974, hace 52 años, la FIFA dispuso un minuto de silencio durante los cuatro partidos que se jugaron ese día, válidos por la segunda fase del mundial de Alemania 1974. La razón fue la muerte del presidente argentino Juan Domingo Perón, ocurrida dos días atrás, el lunes 1 de julio.
El mundial de Alemania Federal 1974 es recordado por muchas cosas: la mítica naranja mecánica y su fútbol total que revolucionó al mundo, la legendaria final que midió a los dos mejores jugadores del mundo en aquel momento: Cruyff vs Beckenbauer, la triste historia de la selección de Zaire, el partido del muro entre Alemania Federal y Alemania Democrática y el minuto de silencio que hubo por el fallecimiento de Juan Perón, entre otras cosas.
Para esta edición mundialista, la FIFA dispuso de un cambio en la segunda ronda. En lugar de realizar enfrentamientos a eliminación directa entre los ocho equipos que avanzaron (como fue en Suiza 1954, Suecia 1958, Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970), las selecciones fueron divididas en 2 grupos de 4; los ganadores de cada grupo pasaron a la final y los segundos, a disputar el partido por el tercer puesto.
Eran tiempos de una AFA en profunda crisis, con cambio de autoridades en el medio de la competencia y con una conflictiva terna a cargo del equipo: Vladislao Cap, José Varacka y Víctor Rodríguez. Argentina tenía futbolistas de la talla de Rubén Ayala, Carlos Babington, Miguel Brindisi, René Houseman, Mario Kempes, Ubaldo Fillol, Roberto Perfumo, Roberto Telch, Enrique Wolff y Héctor Yazalde, entre otros.
Ubicada en el grupo 4 junto con Italia, Polonia y Haití, la “Albiceleste” pasó a la segunda ronda como segunda. En su primer encuentro, perdió ante la revelación de aquel Mundial, Polonia; luego igualó 1 a 1 ante Italia y en su tercer partido, le ganó por 4 a 1 a Haití. Obtuvo los mismos puntos que la “Azzurra” pero por diferencia de gol se clasificó a la siguiente fase.
Tras superar la primera ronda, Argentina fue vapuleado por Holanda, la mítica Naranja Mecánica de Johan Cruyff, por 4-0 y luego perdió 2-1 contra Brasil. Ya sin chances debía disputar el último partido contra Alemania Democrática, cuando llegó la noticia de la muerte de Perón. El General había fallecido dos días antes a los 78 años, producto de un paro cardíaco.
El impacto tuvo un alcance de 12 mil kilómetros. En la concentración Argentina en el hotel de Metzkausen se armó un altar improvisado con una imagen de Perón. En la iglesia de San Lambertus, ubicada en la ciudad de Mettmann, se ofició una misa en alemán y en castellano en memoria del teniente general.
“La noticia llegó como una explosión: ‘Ha muerto el presidente Perón’. La incredulidad y la angustia se mezclaron dramáticamente”, consignó El Gráfico de la época.
El Gobierno decretó tres días de duelo. La AFA intentó postergar sin éxito el partido. En FIFA entendieron el pedido, pero optaron por no defraudar a los 50 mil aficionados que ya habían sacado su entrada. Con la organización del Mundial de 1978 en el horizonte, nadie quería asumir la responsabilidad de semejante desplante.
El 3 de julio se jugó la última fecha de la segunda ronda: En el grupo A, el encuentro entre Holanda y Brasil se vivió como una verdadera final, ya que quien ganase el partido obtendría el pase a disputar el título. Argentina y Alemania Democrática jugaban por el honor de no quedar últimas. Por otro lado, Alemania Federal también jugaba una especie de ‘final’ ante Polonia: Ambas selecciones tenian 4 unidades, y el ganador obtendría el pase a la final, mientras que Suecia y Yugoslavia, que venían de perder sus dos encuentros previos, jugaban para completar el fixture.
En los cuatro partidos de la jornada, el minuto de silencio llegó al minuto 10. En Gelsenkirchen, el árbitro inglés John Keith Taylor detuvo el encuentro entre Argentina y Alemania Democrática. El balón quedó inmóvil y los jugadores bajaron la cabeza. El estadio guardó silencio. En simultáneo, otros tres escenarios mundialistas hicieron exactamente lo mismo. En Dortmund, donde Holanda le ganaba a Brasil. En Frankfurt, donde Alemania Federal vencía a Polonia y en Düsseldorf, donde Suecia le ganaba a Yugoslavia. En cada rincón donde se disputaba la última jornada de la segunda fase.
