El origen de una rivalidad plagada de mitos

por Daniel Morello, socio del CIHF

​El miércoles 15 de julio, el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta será el escenario de una nueva batalla futbolística. Argentina e Inglaterra se juegan el pase a la gran final del mundial, en un partido que promete paralizar los corazones a ambos lados del Atlántico.

​Aunque el historial general favorece a los británicos con 6 victorias, 3 derrotas y 5 empates, y la tendencia se repite en los mundiales (3 triunfos de Inglaterra, 1 de Argentina y 1 empate que terminó en festejo albiceleste por penales), cada cruce entre estas dos selecciones escribe una página dorada en los libros del fútbol.

​A continuación, repasamos los grandes hitos de la Selección Argentina en esta rivalidad legendaria:

​1951: Nace “El León de Wembley”

​Inglaterra 2 – 1 Argentina

​Este partido marcó el debut de la Selección Argentina en el mítico estadio de Wembley, convirtiéndose en el primer combinado no británico en pisar ese césped desde su inauguración en 1924.

​La mitología urbana suele atribuirle al entonces presidente Juan Domingo Perón la idea de encargar de urgencia un partido contra “esos ingleses que hace tiempo vienen invictos” para ir a ganarles en su propia casa. Sin embargo, la realidad histórica demuestra que el encuentro se venía planificando desde hacía rato, aunque la famosa huelga de futbolistas argentinos de 1948 había postergado el calendario nacional.​

Una vez resuelto el conflicto, la delegación viajó a Londres y la Albiceleste pegó primero: a los 18 minutos, Mario Boyé puso en ventaja a la Argentina, desatando la sorpresa en la “Catedral”. A partir de allí, comenzó a gestarse la leyenda de Miguel Ángel Rugilo. El arquero de Vélez Sarsfield tuvo la actuación de su vida frente al asedio desesperado de los locales. Según las crónicas de la época, Rugilo sacaba pelotas imposibles por todos lados, convirtiéndose en el factor fundamental para sostener el resultado y evitar una goleada histórica.

​Lamentablemente, el milagro no pudo aguantar hasta el final. Los ingleses lograron igualar por intermedio de Stan Mortensen a los 79 minutos y, a falta de solo cuatro para el cierre (a los 86′), Jackie Milburn selló el resultado. A pesar de la derrota por 2 a 1, en aquella tarde gloriosa en la que Rugilo atajó hasta el viento, se lo bautizó para siempre con su inmortal apodo: “El León de Wembley”. Asimismo, el mito sostiene que las radios locales tenían la orden de adjetivar de manera sumamente favorable respecto al funcionamiento de la Selección Nacional.

​1953: El “gol imposible” de Grillo a los ingleses

​Argentina 3 – 1 Inglaterra

​La revancha de Wembley tardó dos años en llegar a Buenos Aires. Aunque se empezó a organizar en 1950 —aprovechando la visita de los principales dirigentes ingleses al mundial de Brasil (al que Argentina no asistió)—, finalmente se coordinó para mayo de 1953.​

Este partido se recuerda, por sobre todas las cosas, por el célebre “gol imposible” de Ernesto Grillo. Una de esas joyas de las que se ha hablado tanto que, si realmente hubieran estado en el estadio todos los que dicen haberlo presenciado, se necesitarían dos estadios Maracaná para albergarlos. De hecho, gracias a esta hazaña, se instauró originalmente en nuestro país el Día del Futbolista.

​La Selección dirigida por Guillermo Stábile saltó a la cancha con Julio Mussimessi en el arco; los zagueros José García y Pedro Dellacha; en el medio, Ernesto Gutiérrez, Eliseo Mouriño y Francisco Lombardo; y la histórica delantera de Independiente: Rodolfo Micheli, Carlos Cecconato, Carlos Lacasia, Ernesto Grillo y Osvaldo Cruz.​

Inglaterra abrió el marcador a través de Tommy Taylor (del Manchester United), pero luego nació el mito. Así relató la revista El Gráfico aquella obra de arte:

​”Al término de una magistral acción individual, Ernesto Grillo ha rematado desde un ángulo sumamente difícil para batir a Ditchburn con un tiro a media altura. La maniobra de Grillo fue hábilmente finalizada porque primero amagó patear, consiguiendo que el arquero se descolocara, y luego pateó. El gol de Grillo, dechado de habilidad y visión, fue lo mejor de ese período y, por lo tanto, del partido“.

Lo cierto es que, con el correr de los años y la agigantada escala del mito, parecía que Grillo había pateado cada vez más cerca de la línea de cal. Rodolfo Micheli puso el segundo a los 57 minutos y, a los 78′, con un gol mucho más terrenal, el propio Grillo selló el 3 a 1 definitivo.

​Un detalle histórico y de despachos: Para la FA (Federación Inglesa) y la FIFA, este encuentro no es considerado un partido oficial, mientras que para la AFA sí lo es. Curiosamente, la FA y la FIFA sí computan como oficial un partido que se comenzó a jugar un par de días después, del cual solo se disputaron 23 minutos debido a una fuerte tormenta. Cabe destacar que el Día del Futbolista Argentino fue modificado posteriormente por una propuesta de Futbolistas Argentinos Agremiados: se trasladó al 22 de junio en honor al “Gol del Siglo” de Diego Maradona, por su trascendencia universal. Eso sí, ambas fechas conmemoran un golazo a Inglaterra.

​1964: El golpe en la Copa de las Naciones

​Argentina 1 – 0 Inglaterra

​Brasil organizó un torneo cuadrangular para celebrar el cincuentenario de su Confederación de Fútbol, invitando a Inglaterra (que se preparaba para organizar el mundial de 1966 -luego sería campeón-) y a Portugal (que contaba con la base del Benfica, bicampeón de Europa).

​En la primera jornada disputada en el Maracaná, Brasil goleó 5 a 1 a Inglaterra, mientras que Argentina derrotó a Portugal por 2 a 0 con goles de Alfredo “El Tanque” Rojas y Alberto “Toscano” Rendo.

​La segunda fecha se trasladó al Pacaembú. Tras el empate 1 a 1 entre ingleses y portugueses, Argentina se midió ante Brasil en un partido de altísima tensión, recordado por el cabezazo que Pelé le aplicó al “Chino” Mesiano (quien debió salir reemplazado por Roberto Telch) y por un Antonio Rattín que se encargó de anular por completo al “Rey”.

El combinado nacional se impuso con un contundente 3 a 0 gracias a los tantos de Ermindo Onega y un doblete de Telch, sumado a que Amadeo Carrizo le contuvo un penal a Gerson en el minuto 70. Esta significó la primera derrota de Brasil como local desde el “Maracanazo” de 1950.

​Con este envión, se llegó a la última fecha. Tras la goleada de Brasil a Portugal por 4 a 1, la Argentina se consagró campeona del torneo al superar a Inglaterra por 1 a 0 con un gol de cabeza de Alfredo Rojas. Triunfo histórico y vuelta olímpica en tierras brasileñas.

​1974: Tablas en Wembley antes de Alemania

Inglaterra 2 – 2 Argentina

​Este fue un amistoso de alto voltaje previo al Mundial de Alemania 1974, cita para la cual Inglaterra no había logrado clasificar.​

Argentina planteó un esquema conservador basado en la tenencia del balón para defenderse, algo que funcionó durante los primeros veinte minutos sin llegadas claras de ningún bando. A partir de allí, los locales comenzaron a presionar con fuerza, pero se chocaron contra una magnífica actuación del arquero Daniel Carnevali que rememoraba al León de Wembley.

​Sin embargo, sobre el final de la primera mitad, Mick Channon puso el 1 a 0 para Inglaterra. Ya en el complemento, a los 8 minutos de juego, Frank Worthington estiró la ventaja para los locales. Por suerte, la reacción argentina no tardó en llegar: a los 12′, un joven Mario Alberto Kempes descontó para mantener con vida a la Albiceleste.

​La polémica no quedó fuera: a la media hora de juego, el defensor inglés Alec Lindsay rechazó con la mano un remate de Roberto Ayala sobre la línea, cometiendo un claro penal que el árbitro argentino Arturo Ithurralde decidió no sancionar. No obstante, sobre el epílogo del partido, Kempes fue derribado en el área; esta vez sí se cobró la pena máxima y el propio “Matador” la cambió por gol para el 2 a 2 definitivo.

​La prensa de la época destacó que el ingreso de René Houseman le cambió la cara por completo al funcionamiento ofensivo del equipo en el segundo tiempo. El clima postpartido fue sumamente hostil: el árbitro fue agredido a la salida y los futbolistas argentinos se retiraron bajo una lluvia de insultos por parte de la parcialidad inglesa. En la concentracion, los jugadores recibieron una felicitación formal del gobierno nacional que llevaba las firmas de Juan Domingo Perón, María Estela Martínez de Perón y José López Rega (creador de la Triple A, la organización parapolicial que marcó tristemente a fuego la historia argentina).

​Como condimento extra, un rumor caldeó los ánimos antes del pitazo inicial: se decía que los jugadores de Italia (rival de Argentina en la fase de grupos del Mundial) les habían pagado a los ingleses para que lesionaran a los futbolistas argentinos. La rivalidad ya estaba completamente encendida.

​1986: El partido del siglo

Argentina 2 – 1 Inglaterra​

El cruce más emblemático, político, pasional y futbolístico de la historia de los mundiales. Cuatro años después de la Guerra de Malvinas, los cuartos de final en el Estadio Azteca trascendieron por completo lo deportivo.

​Luego de un primer tiempo cerrado que terminó empatado sin goles, el inicio de la segunda mitad bastó para que Diego Armando Maradona sintetizara la idiosincrasia pura del fútbol argentino en apenas unos minutos. Primero, la viveza criolla concentrada en “La Mano de Dios”; inmediatamente después, la genialidad artística e individual para firmar el “Gol del Siglo”, dejando en el camino a media Inglaterra desde la mitad de la cancha: 2 a 0.

​Aunque Inglaterra logró descontar a través de Gary Lineker y asedió el área argentina en busca del empate, la épica resistió. Un remate de Carlos Tapia estrellado en el palo, tras un pase de Maradona, pudo haber liquidado el partido antes, y sobre la hora, “la nuca de Dios” acudió al rescate: Julio Olarticoechea despejó milagrosamente sobre la línea un centro letal que buscaba la red. El triunfo fue argentino y el camino quedó allanado para la posterior consagración como campeones del mundo.​

Aquel partido se peleó con uñas y dientes dentro de la cancha y también fuera de ella, con enfrentamientos entre hinchadas que pasaron a formar parte de la mitología del fútbol, agrandando lo que pasó en las calles.

​1998: Drama, rojas y penales en Francia

​Argentina 2 (4) – (3) 2 Inglaterra

​Otro duelo mundialista para el infarto, esta vez por los octavos de final de Francia ’98. El partido lo tuvo absolutamente todo: un golazo inolvidable de un jovencísimo Michael Owen, la polémica expulsión de David Beckham tras caer en la provocación de Diego “El Cholo” Simeone y un empate 2 a 2 diseñado en el pizarrón gracias a una fantástica jugada de tiro libre culminada por Javier Zanetti.

​La moneda cayó del lado argentino en una tanda de penales dramática, donde el arquero Carlos Roa se vistió de héroe nacional al contener los remates de Paul Ince y David Batty.

​El veredicto de los escritorios vs. la memoria popular

​Existe una clara divergencia en el historial entre Argentina e Inglaterra que depende de cómo se miren los papeles. Si nos sumamos a la línea de la FIFA y la FA, descartando el histórico partido del gol de Grillo como oficial y computando en su lugar el 0-0 del partido inconcluso de 1953, el historial queda estrictamente con 6 triunfos para Inglaterra, 6 empates y 2 triunfos para Argentina.

​Sin embargo, el gol de Grillo existió, el partido se jugó en la cancha, y en este recorrido histórico decidí contarlo.
​Mucho antes de los conflictos bélicos, la pelota ya había decretado que estas dos camisetas protagonizarían una de las rivalidades más apasionantes del planeta.

Nuestros clásicos son Brasil y Uruguay, pero con Inglaterra es una rivalidad histórica.

Este miércoles se escribirá una nueva página. Aunque los números globales de los escritorios nos den una cifra, el alma de nuestro fútbol se nutre de estas epopeyas: las de Grillo, Maradona, Kempes y la mística inquebrantable de la camiseta albiceleste.

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