México siendo mundialista en su región

por Darío Ocampo, socio del CIHF

A lo largo de la historia de la Copa del Mundo, algunas selecciones han encontrado en determinadas regiones un escenario particularmente favorable. El caso de México, en los mundiales disputados en Norteamérica, resulta ilustrativo en ese sentido.

La relación entre México y los mundiales en su región comenzó en 1970, cuando el país organizó por primera vez el torneo y logró meterse entre los ocho mejores del certamen. Dieciséis años más tarde, en 1986, volvió a ser anfitrión y repitió ese logro. La tercera experiencia regional llegó en 1994, ya en territorio estadounidense. Allí, el conjunto mexicano volvió a superar la fase de grupos aunque quedó eliminado en los octavos de final.

A partir del análisis de estas tres ediciones —México 1970, México 1986 y Estados Unidos 1994—, este trabajo repasa el desempeño del seleccionado mexicano en los mundiales disputados en su región y lo compara con sus resultados en el resto del mundo. El recorrido permite observar una tendencia clara: jugar en Norteamérica ha sido históricamente un factor favorable para el equipo azteca.

De cara al mundial de 2026, México volverá a ser anfitrión —esta vez, junto con Estados Unidos y Canadá— y buscará aprovechar nuevamente la cercanía geográfica para aspirar a una actuación histórica.

1970: el primer mundial en Norteamérica

México, el elegido

El 8 de octubre de 1964, en Tokio, México fue designado sede de la Copa del Mundo de 1970. Con menor tradición futbolística que Argentina, pero con mayor estabilidad política y el proyecto del Estadio Azteca, los mexicanos, con 56 votos a su favor contra los 32 para los sudamericanos, se convirtieron en los primeros en recibir unos Juegos Olímpicos (1968) y una Copa del Mundo de forma consecutiva.

La mascota del primer mundial celebrado en Norteamérica fue Juanito, un niño vestido con atuendo mexicano y sombrero mariachi. El balón oficial fue el emblemático Telstar de Adidas. Sus 32 gajos en blanco y negro la transformaron en el ícono visual del fútbol moderno. La marca de las tres líneas se hizo patrocinador oficial del mundial y, desde entonces, provee las pelotas para la máxima cita del balompié.

En cuanto a lo reglamentario, se introdujo la posibilidad de realizar cambios (dos por equipo) y aparecieron las tarjetas amarillas y rojas.

Los aztecas, entre los ocho mejores

Como local, México cumplió su séptima participación mundialista en su décima edición. El empate con los soviéticos supuso una fiesta solo por tratarse del encuentro inaugural, pues no hubo goles. Sin embargo, deben mencionarse dos hechos históricos gracias a los euroasiáticos: la primera tarjeta amarilla (Ievgeni Lóvchev, a los 40′) y la primera sustitución (el ingreso de Anatoli Púzach en reemplazo de Víktor Serébrianikov) en la historia de los mundiales.

El Tricolor obtuvo su primer triunfo en la segunda fecha, al golear 4 a 0 a El Salvador. Dos goles de Javier “Cabo” Valdivia, uno de Javier Fragoso y otro de Juan Ignacio “el Fraile” Basaguren fueron las razones del marcador final.

En la última jornada, México superó 1 a 0 a Bélgica. El gol fue hecho por Gustavo “el Halcón” Peña de penal y con él, los aztecas pasaron por primera vez a la segunda ronda. Con mismos puntos, igual cantidad de goles y un tanto a favor menos, los mexicanos escoltaron a la Unión Soviética en el grupo A rumbo a los cuartos de final.

En Toluca, José Luis González adelantó al local contra Italia a los 13′. Sin embargo, los campeones de la Eurocopa 1968 lograron la paridad gracias al gol en propia meta de Javier “Kalimán” Guzmán a los 25′. Finalmente, dos goles de Gigi Riva y uno de Gianni Rivera concretaron la remontada de la Azzurra, vencedora por 4 a 1.

Eliminada por Italia, que llegaría a la final, el equipo mexicano quedó por primera vez entre los ocho mejores de la Copa del Mundo. El equipo dirigido por Raúl Cárdenas terminó sexto, su mejor posición hasta entonces, a costa de 2 victorias, 1 empate y 1 derrota.

1986: México salva el Mundial y alcanza el quinto partido

La renuncia colombiana, el segundo anfitrionato mexicano

En 1986, México fue otra vez anfitrión del certamen. Se trató de la segunda vez tanto para los Estados Unidos Mexicanos como para la región norteamericana, aunque esto no había sido lo pactado inicialmente.

En 1974 se había definido que Colombia albergaría el campeonato, pero la nación presidida por Belisario Bentancur declinó por no cumplir las exigencias establecidas por el Comité Ejecutivo de la FIFA, organismo que también habría recibido presiones de sus patrocinadores influyentes en la baja colombiana. Canadá no ofreció suficiente infraestructura, Brasil retiró su candidatura y los vecinos estadounidenses aguardaron para competir con mayor solvencia por el anfitrionato del mundial 1994. México ofreció su recepción y fue elegido sede. A pesar del terremoto de septiembre de 1985, sufrido en Ciudad de México y sus estados aledaños y causante de alrededor de 10 mil muertes, la infraestructura mundialista se mantuvo en pie y México fue ratificado como sede.

La mascota oficial fue Pique, un chile jalapeño con bigote y sombrero de mariachi; el balón, el Adidas Azteca. El protagonismo de la redonda estuvo también presente en la canción oficial del torneo: El mundo unido por un balón, de Juan Carlos Abara.

Si bien no hubo cambios en el reglamento, sí se presentaron modificaciones en el formato del torneo. Se mantuvo el número de selecciones participantes (24), las que se dividieron en seis grupos de cuatro conjuntos cada uno. Los primero y segundo de cada cuarteto juntos con los cuatro mejores terceros avanzaron a la fase de eliminación directa, con inicio en los octavos de final.

Los aztecas, otra vez entre los ocho mejores

México, ausente en España 1982, fue cabeza del grupo B en 1986. Allí debutó con triunfo 2 a 1 sobre Bélgica. El primer gol llegó por un cabezazo de Fernando Quirarte, que se lo dedicó a su padre, fallecido hacía poco. Hugo Sánchez, reciente máximo goleador de la Liga de España, puso -de cabeza, también-, el 2 a 0. Erwin Vandenbergh, también con un testarazo, marcó el último tanto del encuentro, el descuento belga.

En la segunda fecha, Luis Flores, en solo 3 minutos, adelantó a los locales en el Estadio Azteca contra el elenco paraguayo. Sin embargo, a falta de 5 minutos, Julio César Romero estableció el 1 a 1 con un remate de cabeza. En el último minuto, Hugo Sánchez tuvo la oportunidad del triunfo a través de un penal, pero el arquero Roberto Fernández se lanzó a su derecha y logró desviar la pelota, que finalmente dio en el poste y se marchó.

Finalmente, los mexicanos aseguraron la clasificación y el primer puesto de su zona con una victoria ante Irak, eliminada y con solo derrotas. El segundo tanto de Quirarte en la competencia valió el 1 a 0 final y la primera clasificación como líder de grupo para México en la historia de los mundiales.

En la fase de nocáut, Bulgaria, clasificada como tercera, se presentó ante los mexicanos. El gol de tijera de Manuel Negrete, a los 34′, puso en ventaja a los locales en un enardecido Estadio Azteca. El cabezazo de Raúl Servín, a los 61′, fue el segundo y decisivo gol de los mexicanos en lo que fue -hasta ahora- el último éxito al afrontar el cuarto partido de una Copa del Mundo: 2 a 0.

El contrincante del local fue nada menos que el subcampeón del mundial anterior, Alemania Federal. Monterrey fue testigo de los embates germanos que no encontraron recompensa en la primera parte. A los 64′, se produjo un quiebre con la expulsión de Thomas Berthold, quien le pegó una piña a Quirarte al ver anulada su escapada en una contra. Desde entonces, los mexicanos amenazaron en reiteradas ocasiones la meta de Harald Schumacher y hasta convirtieron un gol que sería anulado. Con Alemania contra las cuerdas, aguantando el 0 a 0, acabó el tiempo reglamentario e inició el suplementario.

En el inicio del alargue, el atacante mexicano Javier Aguirre se ganó la segunda amarilla y la consecuente expulsión. La igualdad numérica reavivó a los teutones, que volvieron a poner en riesgo la meta local. Sin embargo, los goles nunca más llegaron; de hecho, este fue el primer 0 a 0 en un duelo de eliminación directa en la historia de la Copa del Mundo. Como había ocurrido entre Francia y Brasil, los penales entraron como medio para decidir a un semifinalista del mundial de 1986. Alemania empezó pateando y convirtiendo. Con su pie izquierdo, y ya jugado a su palo derecho, Schumacher evitó el gol de un Quirarte en racha de cara al arco. El disparo de Servín, dirigido al palo derecho de Schumacher, también fue a manos del guardameta alemán, que dejó a un gol de la victoria a su equipo. El mediocampista de Köln, Pierre Littbarski, no falló y Alemania venció 4 a 1 en los penales para meterse, otra vez, en las semifinales.

Tras empatar sin goles con el subcampeón del torneo pasado, México fue eliminado en los cuartos de final por penales. Con 3 victorias y 2 empates -sí, invicto-, México regresó al sexto puesto de la tabla general, su máximo logro en la competencia global. Una vez más, la localía señaló una actuación récord para el equipo mexicano, entonces dirigido técnicamente por el yugoslavo Bora Milutinović.

1994: México compite en Estados Unidos

Expansión futbolística en territorio estadounidense

En 1994, Estados Unidos, aunque sin tradición futbolística, organizó el mundial por primera vez. Además de cosechar la expansión del fútbol en su país, los estadounidenses se quedaron con la mayor asistencia en la historia del torneo, con 69 mil espectadores de promedio por partido.

México vuelve a caer en la segunda fase

La primera ocasión en la que la Copa Mundial de la FIFA se jugó fuera de México y aún en Norteamérica, los aztecas tuvieron un mal debut: derrota 1 a 0 ante Noruega, con el gol de Kjetil Rekdal a los 84′. Los aztecas encontraron respuestas al vencer 2 a 1 a Irlanda, apoyados en el doblete de Luis García, autor de dos golazos desde fuera del área nacidos en su pie derecho. Nuevamente en Washington, México vistió de blanco y sufrió el gol de Daniele Massaro a favor de Italia. Para alegría de la Tricolor, Marcelino Bernal puso las tablas con un sorprendente remate raso desde el exterior del área italiana. El empate 1 a 1 dejó a todos los integrantes del grupo igualados en puntos, pero la cantidad de goles a favor de los mexicanos (3) fue mayor a la de sus contrincantes. Por ese motivo, México pasó a los octavos de final como líder del grupo, escoltada por Irlanda y seguida de Italia, también clasificada entre las cuatro mejores terceras.

En el primer mano a mano, un fuerte remate al primer palo de Hristo Stoichkov fue el primer tanto entre búlgaros y mexicanos. Iban solo 6 minutos de juego en el Giants Stadium de Nueva York. Pero solo doce minutos después García Aspe, de penal, marcó su tercer tanto en el torneo, el empate que resultaría inamovible incluso tras el tiempo suplementario. Fue necesaria la definición por penales. El propio García Aspe erró el primer tiro, pero su compañero Jorge Campos detuvo el remate de Krassimir Balakov al lanzarse a su derecha. La igualdad en cero se mantuvo después del turno de Bernal, pues Borislav Mikhailov lo detuvo al tirarse apenas a su izquierda. Tras la anotación de Boncho Genchev, Bulgaria se puso en ventaja y se afirmó con ella al momento en el que Mikhailov se quedó con el intento de Jorge Rodríguez. Finalmente, tras un gol por bando, Iordan Letchkov convirtió el gol de la clasificación búlgara, el de la eliminación mexicana, por 3 a 1.

El equilibrio de los dirigidos por Miguel Mejía Barón fue total: una victoria, dos empates, una derrota y la diferencia de gol nula para otro viaje mundialista concluido en la segunda ronda. Este fue el peor desempeño firmado por México en una Copa del Mundo jugada en Norteamérica.

México en Norteamérica, superior al promedio

México participó en todos los mundiales disputados en Norteamérica, aunque debe tenerse en cuenta que en dos de ellos (1970 y 1986) participó por ser el organizador. En 2026, firmará su tercera presencia como anfitriona y la cuarta en su zona geográfica en general. En cuanto a las ediciones jugadas fuera de allí (19), debemos hablar de 5 ausencias y 14 presencias.

Otro aspecto que evidencia lo proclive a una mejor presentación que resulta el seleccionado mexicano en Norteamérica está en el desafío que supuso la primera ronda. En todas las ediciones disputadas en su región, siempre superó la fase de grupos. Para ser más precisos debe considerarse que pasó como líder en dos ocasiones y como segunda en otra. En cambio, el cantar ha sido otro en el resto del mundo. De sus 19 intentos, solamente en 6 logró superar la primera fase -todas, de corrido desde Francia 1998 a Rusia 2018-.

El récord del seleccionado azteca en su región es compuesto por 6 victorias, 5 empates y 4 derrotas, lo que significa la obtención del 60% de los puntos en disputa (18 de 30 posibles). En esos 15 partidos jugados, México registró un saldo positivo de 6 goles.

Este rendimiento de la Tricolor contrasta notoriamente con su realidad en el resto de los mundiales, en aquellos disputados fuera de su región. Es que en esa condición totaliza 11 victorias, 10 empates y 24 derrotas. De esos 60 partidos resulta una diferencia de goles escandalosamente negativa: 45 en contra.

El éxito que ha supuesto jugar en su región y particularmente en su casa también se traslada en los logros concretos de la escuadra mexicana en la historia de los mundiales. Se trata de las ubicaciones en el sextopuesto, su mejor marca mundialista, en los mundiales de 1970 y 1986. Vale la pena mencionar que el segundo de estos desempeños fue el mejor históricamente para México, puesto que entonces llegó al famoso “quinto partido”. Tres victorias y dos empates fue lo cosechado por el cuadro azteca, dado que quedaría eliminado al caer en los penales contra Alemania -a la postre, subcampeón-. El local, esa vez, cosechó el 80% de puntos que jugó.

United 2026: una nueva oportunidad para la Tricolor

En el torneo a celebrarse este año, México cumplirá su tercer anfitrionato, récord en la historia de los mundiales. Pero no estará solo: Canadá recibirá por primera vez partidos de este torneo y Estados Unidos cumplirá por segunda ocasión el rol de casa del fútbol mundial. El Estadio Azteca de Ciudad de México tendrá el honor de albergar el partido inaugural, el que enfrenta a México y Sudáfrica.

Otro aspecto a tener en cuenta está en el formato de disputa, que eleva la cantidad de partidos a un número récord: 104. Es que esta vez serán 48 las selecciones participantes de la máxima cita. Ellas estarán divididas en 12 grupos de cuatro equipos, de los que el primero y el segundo pasarán de ronda. Además, se sumarán los ocho mejores terceros para completar la fase de dieciseisavos de final.

Históricamente, México rinde mejor en su región a la hora de afrontar la Copa del Mundo. En 2026, jugará al menos los tres partidos de fase de grupos en su casa. Esto puede ayudarle a implantarse en octavos, pero su objetivo está en alcanzar el quinto partido, algo que no logra hace 40 años.

México está llamado a hacer historia. ¿Responderá?

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