por Tadeo Lercari, socio del CIHF
Desde las 16:00, Francia hará su debut en la Copa del Mundo Estados Unidos-México-Canadá 2026. Su rival en el estreno, al igual que en Corea del Sur y Japón 2002, será Senegal y el escenario, el MetLife Stadium de New Jersey. En esta nota, nos atrevemos a viajar al pasado para recorrer la tétrica historia de Alexandre Villaplane, capitán de Les Bleus en el primer mundial de la historia.
Alexandre Villaplane nació el 12 de septiembre de 1905 en Argel, capital de Argelia -en aquel momento formaba parte del protectorado francés-, y apenas con 16 años se mudó al país europeo, para vivir con sus tíos. Comenzó a jugar en el FC Setes y no demoró en convertirse en figura de aquel equipo, por su velocidad, su habilidad y su buen cabezazo.
En 1926, vistió por primera vez la camiseta de la selección francesa y, en 1927, fue contratado por el Nimes, donde enseguida le dieron la cinta de capitán. Dos años después llegaría a París. Sin embargo, las luces de la ciudad parecieron encandilar, y el futbolista perdió el rumbo entre cabarets, casas de apuestas e hipódromos.
Por aquel entonces, su extraña doble vida, no le impidió a Villaplane formar parte del seleccionado Francés que viajara a tierras uruguayas a disputar el primer Mundial. A pesar de haber arrancado con el pie derecho gracias a la goleada por 4 a 1 a México, encuentro donde Lucient Laurent anotaría el primer gol en la historia de las Copas del Mundo, caídas posteriores ante Argentina y Chile marcaron el fin de la aventura mundialista de Francia. Sin embargo, la vida para los futbolistas galos seguía, y eso Villaplane lo sabía bien…
En 1932 se incorporó al Antibes para liderar un ambicioso proyecto deportivo, pero sus cualidades no eran las mismas. Además, su carácter y sus vicios lo habían alejado del buen camino. Del Antibes fue despedido por haber amañado un partido, mientras que del Niza, club tradicional del fútbol galo, a raíz de su poco compromiso y profesionalidad, se fue por la puerta de atrás. Su última experiencia como jugador profesional fue en la temporada 1934/35 con el Hispano-Bastidienne de Burdeos, pero abandonó el fútbol. Ese mismo año fue encarcelado por su participación en una red de amaño de carreras de caballos.
Tras colgar las botas, Villaplane se estableció en París, donde se involucró en actividades ilícitas como el contrabando de oro. Su vida dio un giro aún más oscuro durante la ocupación nazi de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes, en su estrategia de control, reclutaron a delincuentes locales para formar la llamada “Carlingue” o “Gestapo francesa”, una red de colaboradores que trabajaban al servicio de los ocupantes.
Villaplane, con su historial criminal, fue uno de los reclutados. La Carlingue, además de dedicarse al contrabando y el tráfico, se convirtió en un instrumento de represión contra la Resistencia, llevando a cabo arrestos, torturas y persecuciones, particularmente contra líderes del movimiento y judíos parisinos. A medida que la Resistencia ganaba terreno, los nazis ampliaron sus esfuerzos represivos, creando una brigada compuesta por hombres norteafricanos para combatir a sus opositores. Alex Villaplane, exfutbolista y excapitán de la selección francesa, fue integrado en esta unidad y ascendió al rango de subteniente, llegando a vestir el uniforme de las SS.
Su detención
Enviado a la región de Périgueux, Villaplane asumió un rol activo en la persecución de miembros de la Resistencia. Se tiene registro de su participación en los hechos ocurridos el 11 de junio de 1944 en Mussidan, donde al menos 11 partisanos, incluidos menores de edad, fueron detenidos y fusilados. Posteriormente, durante un juicio, se lo implicó en actos como detenciones arbitrarias, torturas, violaciones, asesinatos y saqueos.
Conforme la balanza de la guerra comenzó a inclinarse en contra de los alemanes, Villaplane intentó distanciarse de sus actos, alegando coacción y liberando prisioneros a cambio de dinero, con el objetivo de presentarse como un opositor obligado a colaborar.
Tras la liberación de París en agosto de 1944, las autoridades intensificaron la búsqueda de colaboradores nazis. Villaplane fue detenido y condenado por su implicación en al menos diez asesinatos. El 26 de diciembre de 1944 fue ejecutado por fusilamiento en el Fort de Montrouge, junto a otros miembros de la Carlingue y la brigada norteafricana. Tenía 39 años y su legado quedó marcado por su traición, en contraste con su pasado como capitán de la selección francesa en el primer mundial de fútbol.
