El fracaso inglés en Brasil 1950

por Tadeo Lercari, socio del CIHF

Uruguay 1930 fue el estreno del, en aquel entonces impredecible, mejor torneo de la historia del deporte rey: la Copa Mundial de la FIFA. Ese evento que se da cada cuatro años y paraliza al mundo. Une culturas y diferencias. Luego de su afiliación a la FIFA en 1906, Inglaterra no formó parte de la misma entre 1928 a 1946. El motivo de su salida se debió a inconvenientes con la política de la Federación Internacional respecto al profesionalismo, lo que se llamaba el “broken time” por el que se compensaba económicamente a los jugadores que dejaban de percibir el salario de sus empresas para preparar o acudir a torneos. Esto alejaba a la FIFA del COI y a la FA (Football Association) de la FIFA. A raíz de las diferencias, “los Three Lions” se ausentaron en las primeras tres citas mundialistas: Uruguay 1930, Italia 1934 y Francia 1938. Como curiosidad, las dos primeras fueron ganadas por el país anfitrión, mientras que en 1938, la Azzurra volvió a repetir título, aunque esta vez en tierras galas.

En 1946, Inglaterra se volvió a afiliar a la FIFA. El responsable de esta medida fue Stanley Rous, que promovió la idea de que las selecciones de Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales) retornaran a las competiciones internacionales y reconozcan la autoridad de la UEFA, evaluando que el fútbol resultaría beneficiado si cada vez más países del orbe se incorporaban a la FIFA. Además, fue presidente de la entidad que rige el fútbol mundial entre el 28 de septiembre de 1961 y el 8 de mayo de 1974. Durante su mandato, Inglaterra ganó su primer, y hasta el momento último mundial, en 1966.

Ya no había más excusas. El país inventor del fútbol debía jugar el torneo más importante del deporte. Y así sucedió, pero el desenlace no fue lo que el mundo esperaba. Sin embargo, antes tenemos que entrar en contexto. En 1942 y 1946, el mundial no se llevó a cabo debido a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. La FIFA decidió que el Campeonato Internacional Británico tome su rol de Eliminatorias. Jugado por primera vez en 1884, el British Home Championship -por su traducción al inglés- fue un torneo de fútbol que aglutinó a las cuatro selecciones del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) y se llevó a cabo desde el año 1884 hasta 1984. Inglaterra ganó de manera cómoda el torneo, que otorgaba dos plazas a Brasil 1950, debido a que obtuvo 6 puntos producto de 3 victorias (en aquel entonces el triunfo daba dos unidades). De este modo, la selección Inglesa debía viajar a Brasil para disputar, por primera vez, un mundial.

Ubicada en el grupo 2 junto con España, Estados Unidos y Chile, Inglaterra hizo su debut el 25 de junio ante la selección chilena. Fue un triunfo cómodo, gracias a los goles de Stan Mortensen a los 39’ del primer tiempo y Wilf Mannion a los 6’ de la segunda parte. Apenas cuatro días después, debía enfrentar a Estados Unidos. La selección Norteamericana contaba con jugadores amateurs, y, ni el inglés más pesimista y el estadounidense más optimista, imaginarían lo que iba a ocurrir aquel 29 de junio en el Arena Independencia de Belo Horizonte.

El punto de inflexión llegó en el minuto 38, cuando el centrocampista Walter Bahr envió un buen centro al área. Antes de que el guardameta inglés Bert Williams pudiera hacerse con el cuero, Gaetjens, en una maniobra acrobática, anotó con un cabezazo en plancha que llevó el delirio a las gradas, en las que se habían congregado 10.000 personas. Luego de que el árbitro italiano Generoso Dattilo pitara el final del encuentro, Gaetjens, nacido en Haití, fue vitoreado por el estadio entero a hombros de los hinchas brasileños, que acababan de presenciar una de las mayores hazañas en la historia de los mundiales. Posteriormente, a ese partido, se lo denominó “El Milagro de Belo Horizonte”.

En Londres, ingenuos con el resultado, algunos medios publicaron que el partido había finalizado 10-1, ya que creyeron que el ignominioso marcador no era más que un error de los cables que llegaban desde Brasil. También podemos hablar del triste final que tuvo Joe Gaetjens, pero esa es otra historia.

Luego del baldazo de agua fría que había sufrido, Inglaterra tenía que enfrentar a España, que había derrotado a Estados Unidos y Chile con resultados de 3 a 1 y 2 a 0 respectivamente. El 2 de julio, en el emblemático Maracaná, los ingleses cayeron por la mínima ante la “Furia Roja”. El único gol de aquel partido fue anotado por una leyenda del fútbol español: Telmo Zarraonandia Montoya, más conocido en el ambiente popular como “Zarra”. De este modo, Inglaterra se despidió de su primer mundial en fase de grupos, habiendo ganado apenas un partido y perdiendo los otros dos.

El estreno mundialista para el país inventor del fútbol terminó siendo una gran decepción y fracaso.

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